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As I have mentioned before, coffee has long been a part of my life-- as a Guatemalan, as an agronomist, as a coffee drinker and now, as a member of an organization that is working with small-holder coffee farmers in Central and South America.

One of the most persistent problems that has plagued coffee plants and coffee farmers throughout this period of my life (and long before that, too) is la roya de cafe or coffee rust (Hemileia vastatrix). Coffee rust is a rapidly spreading fungus that infects the foliage of a coffee tree. Spores are spread by wind or rain and germinate after a day or two of continuous rain. Coffee originally comes from eastern Africa, and this is also where the coffee rust co-evolved with the plant.

Since the beginning, coffee rust has followed the coffee plant aggressively. Eventually, it found its way to Ceylon (now Sri Lanka), which was the world's hot spot for growing coffee in the 1800s. By 1869, coffee rust had destroyed the coffee industry in Ceylon. Subsequently, coffee prices went up. And this is when Latin America came to prominence in the coffee trade. The next year, several Latin American countries, including Guatemala, invested heavily in coffee, betting that it would become a major export commodity to the extent that some countries provided free land for those who wanted to grow coffee.

Feliciana, 26, holds coffee near her home in the village of Tuiboch in Huehuetenango, Guatemala. Photo by Russell Powell, courtesy of Heifer International. Feliciana Martin, 26, holds coffee near her home in the village of Tuiboch in Huehuetenango, Guatemala. Photo by Russell Powell, courtesy of Heifer International.

They were right; coffee did become a major export commodity. And for a century, Latin America produced coffee without a trace of the coffee rust fungus. But in 1970, the fungus finally landed in the area, via Brazil. The rest of the Latin American countries fought tooth and nail to contain the coffee rust and stop its spread, but the effort was nearly impossible. One little pustule of coffee rust on a leaf can create 150,000 spores. By the time I began my studies as an agronomist in 1977, those spores had spread to Guatemala and the rest of Latin America.

Back then, the world planned on eradicating coffee rust just like smallpox had been eradicated. But a plant fungus is not the same as a human disease, so coffee rust can't be fought like smallpox. Chemical fungicides were and are often used to fight rust, but this is just a short-term fix; it's not sustainable. Additionally, fungicides can lead to chemical intoxication in coffee farmers.

A long-term solution is to coexist with the fungus using natural techniques. For instance, coffee farmers can manage the amount of shade their coffee plants receive or use organic fertilizers to enhance the nutrition the plants get from the soil to mitigate the effects of coffee rust. One of the great things about these solutions is that they are knowledge based instead of money based. That is to say, farmers only need knowledge to turn local, available resources into solutions. Small-holder farmers are empowered to solve their problems, and the solutions aren't dependent on the amount of money available.

These local, long-term, knowledge-based solutions are what Heifer promotes and implements in our projects. Unfortunately, these solutions are needed now even more than usual. Coffee rust has been particularly devastating to Central America this season due to unusually high rainfall that is often attributed to climate change.

In Honduras, Guatemala and Nicaragua, the three countries where Heifer works in Central America, 20-40 percent of all coffee plants are affected by la roya del cafe, and the coffee yields are decreasing by up to 40 percent. This obviously reduces household income, and it forces some farmers and their families to eat less food and less nutritious food while sometimes borrowing money to do so.

Marina Concepcion Hernandez, 37, holds Katherine Michelle Mejia Aguilar, 2, as the two inspect coffee plants in the village of Arenales in Honduras. Marina Concepcion Hernandez, 37, holds Katherine Michelle Mejia Aguilar, 2, as the two inspect coffee plants in the village of Arenales in Honduras. Photo by Russell Powell, courtesy of Heifer International.

So what can be done in such a dire situation? Heifer is already working to help coffee farmers in Central America become more resilient. With the support of Green Mountain Coffee Roasters, Heifer International is diversifying the income and nutrition of about 3,000 coffee farming families through animal resources, other crops and training. The idea is that farmers won't have to rely solely on coffee to support their families, so that when coffee rust becomes a serious problem or when los meses flacos (the thin months) arrive, income can still be generated, and food can still be put on the table. In the near future, Heifer plans to become more involved in improving the technical aspects of coffee production (like soil improvement and shade management techniques) in addition to the diversification processes in place.

Growing coffee is a long-term investment for farmers, and hardships like an increase in coffee rust can threaten that investment and all the work that goes into it. At Heifer, we are investing in small-holder farmers so that they can continue to move into self-reliance and beyond.

Español

Hablemos sobre… la Roya del Café

Como mencioné antes, el café ha sido parte de mi vida desde hace tiempo – como Guatemalteco, como agrónomo, como bebedor de café y ahora, como miembro de una organización que trabaja con pequeños agricultores de café en América Central y del Sur.

Uno de los problemas más constantes que ha molestado las plantas de café y a los agricultores de café durante este periodo de mi vida (y mucho antes también) es la roya de café (Hemileia vastatrix). La roya del café es un hongo de fácil propagación que infecta el follaje de la planta del café. Las esporas se esparcen mediante el viento o la lluvia y germinan después de uno o dos días de lluvia continua. El café proviene originalmente del este de África, y es donde también la roya del café se ha co-desarrollado con la planta.

Desde el principio la roya del café ha perseguido agresivamente a las plantas de café. Al final, encontró su camino a Ceylon (ahora Sri Lanka), que era la zona caliente del cultivo del café en los años 80. En 1869 la roya del café había destruido la industria del café en Ceylon. Subsecuentemente, los precios del café subieron. Y es en este momento cuando América Latina se volvió prominente en el comercio del café. Al año siguiente, varios países latinoamericanos, incluyendo Guatemala, invirtieron mucho en café, apostando que se convertiría en un gran producto de exportación, hasta el punto que algunos países proporcionaron tierras libres para aquellos que quisiesen cultivar café.

Tenían razón; el café se convirtió en un gran producto de exportación. Y durante un siglo, América Latina produjo café sin rastro de la roya del café. Pero en 1970 el hongo finalmente aterrizó en el área, vía Brasil. El resto de los países de América Latina lucharon con uñas y dientes para contener la roya del café y detener su propagación, pero fue casi imposible. Una pequeña pústula de roya del café en una hoja puede crear 150,000 esporas. Cuando comencé mis estudios como agrónomo en 1977, estas esporas se habían esparcido a Guatemala y al resto de América Latina.

En aquella época, el mundo planeó erradicar la roya del café como se había erradicado la viruela. Pero un hongo en las plantas no es lo mismo que una enfermedad humana, por lo que la roya del café no puede ser combatida como la viruela. Los fungicidas químicos eran y son a menudo empleados para combatir la roya, pero esto es solo una solución a corto plazo; no es sostenible. Además, los fungicidas pueden generar intoxicación química para los agricultores de café.

Una solución a largo plazo es coexistir con el hongo usando técnicas naturales. Por lo tanto, los agricultores de café pueden controlar la cantidad de sombra que sus plantas reciben usando fertilizantes orgánicos para aumentar la nutrición que las plantas reciben de la tierra, para mitigar los efectos de la roya del café. Un aspecto fabuloso de estas soluciones es que están basadas en el conocimiento, en vez de estar basadas en el dinero. Es decir, los agricultores solo necesitan conocimiento para convertir recursos locales y disponibles en soluciones. Se empodera a los pequeños agricultores para resolver sus problemas, y las soluciones no dependen de la cantidad de dinero disponible. Estas soluciones locales a largo plazo y basadas en conocimiento es lo que Heifer promueve e implementa en nuestros proyectos. Desafortunadamente, estas soluciones se necesitan ahora, incluso más de lo normal. La roya del café ha sido particularmente devastadora para América Central, un 20 al 40 por ciento de todas las plantas de café están afectadas por ésta, y las cosechas de café está disminuyendo hasta un 40 por ciento. Esto obviamente reduce el ingreso del hogar y fuerza a algunos agricultores y a sus familias a comer menos y menos alimentos nutritivos, incluso a veces tomando prestado dinero para poder hacerlo.

Entonces, ¿qué puede hacerse en está terrible situación? Heifer ya está trabajando para ayudar a que los agricultores de café en América Central se vuelvan más resistentes. Con el apoyo de Green Mountain Coffee Roasters, Heifer International está diversificando el ingreso y nutrición de alrededor de 3,000 familias agricultoras de café, mediante recursos animales, otro tipo de cosechas y capacitaciones. La idea es que los agricultores no tengan que depender exclusivamente del café para mantener a sus familias, para que cuando la roya del café se vuelva un problema serio o cuando los “meses flacos” lleguen, se pueda todavía generar ingresos y los alimentos lleguen a la mesa. En un futuro cercano, Heifer planea involucrarse más en el mejoramiento de los aspectos técnicos de la producción del café (como el mejoramiento de la tierra y técnicas de manejo de sombra) además de los procesos de diversificación ya en curso.

Cultivar café es una inversión a largo plazo para los agricultores, y las dificultades como un incremento de la roya del café puede amenazar esa inversión y todo el trabajo que conlleva. En Heifer estamos invirtiendo en pequeños agricultores para que puedan seguir avanzando hacia la auto-suficiencia y más allá.

Author

Oscar Castaneda

Oscar CastaƱeda is the Vice President of Heifer International's Americas Area Program and has been at Heifer since 2004. He was born and raised in the highlands of Quetzaltenango, Guatemala. He is passionate about organic, local and Fair Trade food and how those processes connect people. Oscar loves running and spending time with his wife and son.